Virgen del Cobre Cuba

El distrito de Jaimanitas

Al entrar en el distrito de Jaimanitas, verás inmediatamente los mosaicos psicodélicos que adornan los callejones y casas. Tanto que tienes que preguntar cuál es la casa de José Fuster. Después de pasear por este museo al aire libre por un tiempo con una sonrisa en la cara y una cámara en la mano, llegamos al punto. ¿Cómo no pensar en Gaudí en Barcelona, Brancusi en Rumanía o el Facteur Cheval en Francia?

¿Quién es José Rodríguez Fuster?

José Fuster nació en 1946 en Caibarién, un pequeño pueblo costero de la provincia de Villa Clara, un punto de entrada para el Cayo Santa María. Provenía de una familia pesquera y a los 14 años se trasladó a la Sierra Maestra para participar en la campaña de alfabetización lanzada por el gobierno revolucionario. Luego se trasladó a La Habana para estudiar el arte y a partir de 1966 comenzó a vivir de eso.

Fuster, como la gente lo llama, se ha convertido en un artista conocido internacionalmente y sus obras se exhiben en el mundo entero. Inviertía el dinero poco a poco ahorrado en la transformación de su casa, casas de los vecinos y callejones adyacentes. En su opinión, este es un verdadero proyecto comunitario. Hoy en día, Fusterlandia es un lugar popular para visitar, pero el impacto de esto en la vida del barrio es hasta el día de hoy relativamente contenido.

Una obra colorida y original

Las obras de Fuster están hechas de mosaicos coloridos y representan símbolos cubanos, ya sean históricos, geográficos, políticos, religiosos o culturales. En un callejón, nos encontramos con el Granma, famoso barco utilizado por Fidel y sus acólitos para el desembarco del 25 de noviembre de 1956. El Granma original se puede ver en el Museo de la Revolución de La Habana. En otros lugares, hay sirenas que adornan las paredes, una bandera cubana o Hugo Chávez “El mejor amigo”. En la casa de Fuster, encontramos la Virgen del Cobre, escenas del mar o incluso la Mano de Dios.

  • Fusterlandia Granma

Una visita que vale la pena

Es realmente un lugar especial con una energía muy especial. Vale la pena ir si te gusta el arte ingenuo y estás listo para salir del centro de La Habana. Puedes caminar por el vecindario, pasear por los callejones y tomar fotos libremente. La entrada de la casa de Fuster es libre. También se puede tomar un jugo o comer algo en los pequeños bares y restaurantes cerca de la residencia de Fuster. El mar está cerca, pero aquí su acceso no es fácil, por lo que este no debería ser el propósito del viaje. La visita es muy adecuada para familias con niños.

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